El origen del lenguaje latín


La lengua Latina era al principio el idioma de la ciudad de Roma y de la Región Latium.

Es un idioma indoeuropeo (una familia lingüística difusa en Europa y en el sur de Asia) y por tanto hermana del sanscrito y del griego.

Hasta el siglo 18 el latín fue la lengua culta de Europa. Fue la lengua eclesiástica.

Fue el idioma oficial del Impero Romano y, por tanto, se habló en grandes partes de Europa y del Norte de África .


Se clasifica el latín en diferentes fases:

1) El latín arcaico: ss. III-II a. C.

2) El latín clásico: ss. I a. C. - I d. C.

3) El latín posclásico

4) El latín tardío

5) El latín medieval.


Las modernas lenguas romances son hijas del latín. Hoy el latín es considerado una lengua “muerta”, pero sigue siendo la lengua oficial de la iglesia católica romana.


Hoy se conoce principalmente el latín culto, que es la lengua literaria. El latín popular (denominado "vulgar") se conoce a través de obras teatrales y de inscripciones.


  • Evolución del latín

Base honoraria romana

El latín aparece hacia el año 1000 a. C. en el centro de Italia, al sur del río Tíber, entre los Apeninos y el mar Tirreno, en una región llamada Latium (Lacio), de donde proviene el nombre de la lengua y el de sus primeros habitantes, los latinos.

Junto al latín aparecen las otras dos lenguas del “grupo itálico”: el osco, al sur del Lacio, y el umbro, al noreste.

De las varias formas dialectales del latín primitivo (cada ciudad del Lacio tenía la suya), enseguida acabó imponiéndose la de Roma, a causa de su pronta hegemonía sobre toda la región.

Este latín “romano” se fue extendiendo a medida que se extendía también el dominio de Roma, primero en Italia, más tarde en los países ribereños del Mediterráneo occidental (incluida la Península Ibérica) hasta abarcar finalmente la Europa central, desde las Islas Británicas hasta Rumanía.

Tras la caída del Imperio Romano de Occidente, ocurrida en el siglo V, el latín continuó siendo la lengua común de gran parte de este territorio, hasta su fragmentación y transformación en las distintas lenguas románicas (siglos VIII-IX). Son, pues, dos mil años de uso ininterrumpido del latín, desde antes incluso de que Roma existiese hasta después de que dejara de ser la capital del Imperio.

Por lo que se refiere a la Península Ibérica, la presencia de la lengua latina duró alrededor de doce siglos (recordemos que la conquista romana se inicia en el siglo III a. C.).

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